un grupo de personas
desorientadas
–Hola.
–Hola.
–Hola.
un tipo
Pasen.
un grupo de personas desorientadas
¡Nos estaba esperando!
un tipo
Sí.
un grupo de personas
desorientadas
¡Qué honor!
un tipo
Yo no les voy a mentir.
Yo les podría decir que ustedes no pueden irrumpir así en la casa
de una persona e imponerle obligaciones y responsabilidades que no
pidió, y que yo tengo muchas cosas que hacer y que tengo una vida de
la que ocuparme. Pero la verdad es que estoy solo y mi vida es una
mierda. No tengo nada que hacer. No me interesa nada. Pero entre todo
lo que no me interesa, lo que menos me interesa de todo es
convertirme en
un grupo de personas
desorientadas
Maestro
un tipo
Maestro, sí, maestro
de un grupo de
un grupo de personas
desorientadas
–No le interesa.
–Es increíble.
–Es un genio.
–Tiene que ser
nuestro maestro.
–Hasta ahora es el
mejor.
¿No le interesa para
nada?
un tipo
Para nada.
un grupo de personas
desorientadas
¿Nada nada nada?
un tipo
No. Y ahora si me
disculpan…
un grupo de personas
desorientadas
–Nos está echando.
–Es un manantial de
sabiduría.
–¿Y qué tenemos que
hacer?
–Hay que insistir
hasta que diga que sí.
–Esa debe ser la
primera lección.
Por favor. Por favor.
Por favor. Por favor. Por favor. Por favor. Por favor. Por favor. Por
favor. Por favor. Por favor. Por favor. Por favor. Por favor. Por
favor. Por favor. Por favor. Por favor.
un tipo
Bueno, basta.
un grupo de personas
desorientadas
–Flagelémonos.
–Eso, flagelémonos.
–¡Ay!
–¡Ah!–¡Aia!
¡Por favor! ¡Por
favor! ¡Por favor! ¡Ay! ¡Por favor! ¡Uy! ¡Por favor! ¡Por
favor!
un tipo
Bueno, está bien,
paren.
Alguien que me explique
cómo es.
un grupo de personas
desorientadas
Nosotros venimos, lo
escuchamos y usted nos enseña.
un tipo
¿Qué les enseño?
un grupo de personas
desorientadas
–Lo que se le ocurra.
–Cualquier cosa.
–Donde hay sabiduría
cualquier enseñanza es buena.
un tipo
¿Qué poder tengo?
un grupo de personas
desorientadas
–¿Qué nos está
queriendo decir?
–Es un enigma.
–Pensemos.
–Poder.
–¿El
poder de enseñarnos?
–Sí, claro, él
puede enseñarnos.
–Yo entiendo lo que
dice. Lo que pasa es que no puedo ponerlo en palabras.
–Yo no. Pero ya voy a
entender.
–Es tan bueno
poniendo en palabras lo que uno no puede poner en palabras.
No entendemos, Maestro.
Díganos la solución del enigma.
un tipo
¿Qué enigma?
un grupo de personas
desorientadas
–Otro enigma.
–Éste es mucho más
complicado.
–“¿Qué enigma?”
–Qué poder tengo.
–¿Vos?
–No. No sé quién.
–Ése es el enigma,
justamente.
–¿Ése es el enigma?
–Yo no sé.
–Por eso él después
pregunta “¿Qué enigma?”
–Para que nos demos
cuenta de que hay más de un enigma.
–¿Qué es un enigma?
–En una de esas un
enigma responde el otro enigma.
–Él pregunta “¿Qué
enigma?” como queriendo darnos a entender que lo que planteó antes
no era un enigma.
–Entonces ya no hay
dos enigmas.
–Hay uno solo.
–Pero tampoco, porque
si el primer enigma no es un enigma entonces el segundo enigma
tampoco es un enigma.
–Pero si el segundo
enigma no es un enigma entonces el primer enigma sí es un enigma.
–Y si el primer
enigma es un enigma entonces
¡No entendemos,
Maestro!
un tipo
No importa. Si yo les
voy a enseñar quiero que me paguen. Sesenta pesos por mes. Cada uno.
¿Les parece bien?
un grupo de personas
desorientadas
Sí.
un tipo
Les tendría que haber
pedido setenta y cinco.
un grupo de personas
desorientadas
Sesenta nos parece
bien.
un tipo
¿Me pagan ahora?
un grupo de personas
desorientadas
No. Mejor la semana que
viene.
un tipo
Bueno. No hay problema.
un grupo de personas
desorientadas
–¿Qué hora es?
–¡Uy, mirá la hora
que se hizo!
–Chau.
–Chau.
–Chau.
(Continuará.)