Taller breve de introducción y entrenamiento en la escritura de textos aptos para la representación escénica.
Orientado a:
- personas que no escriben (porque nunca escribieron, porque no saben cómo, porque escribían y un día no escribieron más, porque están en un período de parálisis creativa) y quieren escribir
- personas que escriben y están interesadas en enriquecer su escritura con las herramientas que brinda la escritura dramática.
Lunes 16 y 30 de marzo, 6, 13, 20 y 27 de abril.
(Lunes 23 de marzo feriado.)
De 14:30 a 16:30.
En Parque Chacabuco.
Para más datos o cualquier tipo de consulta, comunicarse por mensaje privado en facebook /talleresht
Cada vez más estoy convencido de que el común de la gente es de idiota para abajo.
Es decir. Me voy a escribir a un bar, porque en eso consiste toda mi estrategia creativa, en salir de casa cuando quiero escribir, porque en casa no escribo y en un bar por lo menos puedo escupir estas cosas, y la tele está puesta en las olimpiadas, por supuesto, cosa que a mí me importa más bien nada, pero da la casualidad de que están las nadadoras, rompiéndose el culo las pobres chicas desde vaya a saber cuándo por conseguir una centésima de segundo de gloria, y los únicos comentarios que se escuchan en las mesas, tanto de parte de hombres como de mujeres, son del orden de "¡Mirá qué cuerpo! ¡Parece un macho! ¿Eso es una mina?" [Originalmente había escrito "...por conseguir algo de gloria, una centésima de segundo de gloria..." La pesqué y eliminé lo que sobraba. Estoy notando que tengo una tendencia a la repetir para enfatizar que me rompe un poco las bolas.]
Quiero decir acá que este blog no me está dando el resultado que esperaba. Lo estoy dejando estar, y justamente de eso se trataba la cosa, de no dejarlo estar. La única cosa para la que tenía que servirme el blog, que era para seguir escribiendo, y no me está sirviendo. Ya me quejé a Blogger pero no me han dado bola. Señores Blogger: quiero decirles que el blog no me está sirviendo para lo que yo supongo que tiene que servirme. Hagan algo. Abrazo, yo. El próximo mail va a ir con "saludos" en lugar de "abrazo", a ver si así se amedrentan. Por lo tanto, mi nueva estrategia creativa con respecto al blog es que voy a publicar, sí o sí, obligatorio, una entrada por semana. Por lo menos. Después, si quiero más, más. Pero vamos a empezar con una por semana. Una vez por semana, por ejemplo los viernes a la noche, voy a publicar la entrada que empecé a escribir la semana anterior en el estado en que se encuentre, sin revisar nada más.
Eso es todo lo que tengo que decir con respecto a mis estrategias creativas.
Seguro que no lo voy a cumplir.
La dificultad que me presenta la escritura del blog, doctor, con respecto a la escritura dramática es que el que habla soy yo, no un personaje. Me siento expuesto. Me agarra el miedo de escribir boludeces. Cuando escribo teatro nunca tengo miedo de escribir boludeces porque el personaje es el boludo que habla, que para eso está, y cuántas más alegrías nos dan los personajes boludos que los vivos. El personaje inteligente es el cáncer de la escritura dramática. Es mejor volverlos boludos de chiquitos (lo cual por suerte simplemente sucede, porque es uno el que escribe).
Acá, en el blog, la convención social dice que el que habla soy yo, y eso hace todo mucho más difícil.
Lo primero que tendría que hacer un escritor es quedar como un boludo. Recién después de eso puede empezar a decir algo interesante: cuando ya todo está perdido.
Pero me parece que todo esto ya lo escribí en algún momento, en alguna otra entrada. Escribo siempre más o menos lo mismo.
No escribo tan bien como quisiera. No soy tan inteligente como quisiera, ni tan profundo ni tan original como quisiera, como me parece que se supone que uno tendría que ser para tener derecho a hablar.
Estos últimos párrafos me parecen mal si intentan explicarme o justificarme y me parecen bien si lo que intentan es analizarme. No sé qué es lo que intentan.
No puedo escribir si no me siento a salvo. Lo primero que necesito hacer es colocarme en un lugar seguro, cuidarme el culito ("¡No soy yo el que habla, es el personaje...!"), y recién ahí puedo escribir. De lo contrario, no escribo sino que me la paso buscando ese lugar seguro desde el cual puedo escribir impunemente. Esa búsqueda constante impregna mi escritura. El texto (la situación) se convierte en eso: los intentos constantes de un tipo por ponerse a salvo mientras intenta decir algo.
No sé si no hay otra posibilidad. El monito, antes de empezar a los gritos, se sube lo más alto que puede a la palmera. Es instinto.
Los problemas que tenemos con la escritura tienen que ver más que nada con que ésta implica, en su mayor parte, ir de frente en contra del instinto. En muchísimos aspectos. En aspectos que ni siquiera nos imaginamos ahora que estamos escribiendo o leyendo esto.
Todo esto lo escribo para evadirme, para evitar por un rato pensar en las cosas que me están comiendo la cabeza. Cosas que me interesan mucho más que toda esta huevada. Cosas del orden de lo vital, no de lo creativo. Entre escribir y vivir, hay que elegir vivir. Escribir, escribe cualquiera. No es más que cuestión de entrenamiento.
Mientras escribimos...
Me olvidé.
Ah, sí. Mientras nos pasan cosas, hablamos de otras cosas. No hablamos de lo que nos pasa. Lo que nos pasa, nos pasa. Hablamos de otra cosa. Y lo que decimos dejará entrever en mayor o menor medida lo que nos pasa, en tanto seamos más o menos hábiles en las artes del ocultamiento.
En eso consiste, más que nada, el teatro.
Por ejemplo. Yo tengo la teoría de que la gente no es tan idiota como parece. Pero se vuelven idiotas para interactuar con el mundo, porque es una posición segura. Que el tipo que dice "¡Mirá qué espalda! ¡Parece un macho!", es capaz de pensamientos bastante más profundos que ese, pero que jamás se permitirá darlos a conocer en público porque eso sería quedar como más inteligente que lo que considera seguro. El pudor de la inteligencia. Instinto. La boludez es un refugio. Como el escritor que necesita quedar como un boludo antes de empezar a escribir. Como el monito subido a su palmera. Al final es todo lo mismo.
Además, en el texto dramático la mala escritura se vuelve buena escritura. Y viceversa. No le hace demasiado bien al drama la escritura demasiado efectiva, demasiado cuidada, demasiado demasiada. Siempre es mucho mejor lo incompleto, lo no del todo logrado, lo que parece que quiere decir algo que no sabe cómo, el texto mediado y contaminado por el deseo, el miedo, la opinión, la angustia, el humor del momento, la ineptitud para comunicarse con el resto del mundo...
Una de las cosas a las que debería acostumbrarse el autor teatral es a sentirse inadecuado, incompetente, equivocado y otro montón de cosas feas mientras escribe, y que eso no le impida seguir escribiendo ni modifique su escritura (porque así es más o menos como se sienten las personas en sus relaciones, que es de lo que estamos hablando, lo que queremos reflejar).
Lo dramático, lo "teatral" como algo que impregna al texto. El texto teatral como algo empapado de teatralidad. No sé cómo explicar mejor esto por escrito. Pero en algo de esto reside la dificultad de, a veces, "teatralizar" textos que no nacieron teatrales. No basta con tomar un texto cualquiera y ponerlo en boca de un personaje, por más que esté escrito en primera persona, por ejemplo.*
El texto debería ser "poroso", como una miga de pan que se impregna de café con leche**. Un texto sólido, sin huecos, no deja lugar a lo teatral.
En cualquier caso, siempre es mejor el texto que no dice todo lo que sabe.
* Valga la ya innecesaria aclaración de que muchos textos no etiquetados como teatrales son portadores de teatralidad.
** Condición necesaria, no suficiente.
Dos condiciones de validez del texto dramático:
- Que se sostenga por sí mismo (sin necesidad del espectáculo).
- Que ese sostenerse esté lo grado por medio de recursos dramáticos*, no literarios**.
** Lo cual no quiere decir que no puedan usarse todos los recursos literarios que uno quiera. Pero no es en ellos que debe sustentarse el texto***.
***Y mejor no abusar de ellos. Tiendo a usar recursos literarios cuando no confío en el texto por sí mismo. Cuanto más desnudo esté el texto de esas cosas, mejor****.
****Esto último tiene valor de simple opinión; pero en este momento me parece eso*****.
*****De la misma manera, podría decir que tiendo a usar recursos más relacionados con la puesta en escena que con la escritura cuando con confío en que se sostenga el texto.